He consultado con la almohada cual fue el detonante del post apocalíptico de ayer. Ella me ha contestado que mi propio silencio alimentado durante estos seis años. También la falsedad que desprendía por los poros quien desde este teclado aceptaba las banales escusas que ponían algunos para justificar sus impersonales bitácoras. Y por descontado, el audio que ayer escuché y publiqué en el blog. Ese que me desgarró el corazón.
Y ya saben que nadie debería escribir nada con el corazón en un puño. No, por la sencilla razón de que lo que puede acabar pariendo es un cúmulo de envenenada bilis, resentimiento e impotencia, que lo menos que hará será no dejar títere con cabeza, piedra sobre piedra, o razón sobre sentido.
He recibido correos abogando por una especie de error que acababa de cometer al escribir el post de ayer. También comentarios, menos, y algún que otro tuit convertido en mensaje directo, que ha reprobado mi actitud, mi forma de expresarme, mi cainita obcecación que deriva sistemáticamente en la generalización.
Lo que defiendo con el post es similar a querer ponerle puertas al campo. ¡Joder! ¿Saben ustedes lo que es ponerle puertas al campo? Pues sencillamente negarse las propias posibilidades, los posibles logros, las ambiciones desmesuradas.
Yo estoy harto de ese tipo de gente. Conozco a tipos que dicen que llevan buscando trabajo tres años y no lo encuentran. Hay uno en concreto que se vino conmigo a buscarlo hace un par de años, cuando servidor se encontraba con el agua al cuello tras tres meses de paro. Ese tipo solo vino conmigo ese día. No quise que volviera a juntarse conmigo para esa tarea. ¿Saben lo que hacía? Cuando llegábamos a una nave el tipo se fijaba en el aspecto de la empresa, la cantidad de coches que había aparcados y el movimiento que se advertía desde la puerta.
Y cuando yo me disponía a llamar al timbre, el muy señor me detenía diciendo que si había muy pocos coches y eso significaba que estaban en crisis, que para qué dejar un currículum que iba a ir directo a la basura, que si la empresa era demasiado pequeña y en esas no te pagaban lo que tocaba ni había sindicatos para defenderte…
¡Joder, eso sí que es ponerle puertas al campo! No me jodas hombre, le decía yo, lo que tenemos que buscar es empleo, qué más da que haya gente aquí o no, que haya sindicatos que no, que la madre que lo parió fuese poligonera o no. Lo que importa es estar empleado, llevar un jornal a casa, sentirte útil, realizado cuando llegue el fin de semana.
Pues miren, a día de hoy yo trabajo. El sencillamente se mantiene en el paro. No cobra, sigue con sus mismas escusas de chiquillo de papá y encima tiene los santos cojones de culpar a Zapatero de lo que le está ocurriendo. Pues no, no es culpa de Zapatero insensato, es culpa tuya, por ponerte barreras infranqueables que sólo tú has levantado. Por ver imposibles donde solo había posibilidades. Por obcecarte en negarte la esperanza.
Y esa lección que aprendía aquel día es la que extrapolo a la blogosfera. “Quien se va a creer que una revolución desde la blogosfera vaya a llegar a la calle” Pues bien, con gente como ustedes seguramente ninguna. Eso sí que es ponerle puertas al campo, negarse las propias posibilidades, obcecarse en justificar su verdadera desgana por implicarse.
Dicen también que es que tal vez la mayoría utilicen sus blogs para abstraerse de la realidad en que viven. Pues muy bien. Lo que yo digo es que tengo derecho a deshacerme de ellos, a borrarlos de mi vida dospuntocerista, a eliminarlos de mi TL. ¿O tampoco puedo hacer eso?¿Y no es más justo hacerlo haciendo que todos sepan que lo haces, porqué lo haces, o cómo lo haces?¿Prefieren alguien que simplemente desaparezca y al cual acaben echando en falta con el transcurrir de los días?
Borrón y cuenta nueva no significa que me voy. Significa que elimino mi Reader completamente y comienzo en los blogs desde cero. Elijo las lecturas que creo que son acordes a la forma que tengo de ver la blogosfera y mantengo a algunos de los amigos que un día formamos una cosa llamada “La cuadrilla” y a otros que puede que no tengan blogs dedicados a todo esto que reclamo, pero que sí se implican en estas cosas en comentarios y tuits varios.
En definitiva quiero decir que mi pataleta de ayer me sirvió para una cosa, aligerar el Reader de unos setecientos blogs a poco más de cincuenta. Cincuenta que si ven sus bitácoras como yo creo que hay que verlas, como altavoces del inconformismo ciudadano, azotes de los medios tradicionales y sus vendidas editoriales, fustigadores de la sociedad adormecida de la que formamos parte.
Y a quien no le guste ya sabe, aquí nadie está obligado a agradar. Los que se empeñan en hacerlo simplemente no merecen ser seguidos, porque al final uno siempre acaba siguiendo una mentira, su mentira.
Pd: Ayer cerré mi twitter, creo que erré en la decisión, como una vez aprendí y ayer olvidé, las herramientas no son las culpables, sino quienes las utilizan de forma errónea. Así pues, volvemos al twitter de nuevo…los que me quieran buscar claro…
Pd2: parece que eliminando feeds acabé por borrar también algunos que me eran indispensables. Eliminé carpetas completas pensando que los feeds que estaban en dos se mantendrían. Me equivoqué, buscando a Senovilla y a Ángel en el Reader me he dado cuenta de que se habían ido al olimpo del olvido. A todos los que les haya pasado lo mismo que no sufran, los volveré a agarrar con mi lector, es solo cuestión de tiempo…