21/09/2008

Antea con Del muro por delante

Os presento el relato que Antea me ha dejado en el correo para que lo publique en el blog. Ella es de esas bloguers que no tienen blog, de los bloguers que son dueños de este, de los que hacen que esté vivo. Me complace presentaros su relato:
Llueve y el día esta oscuro, Oscuro como casi todo... como todo... La soledad es Un fallo del cerebro. No entiende De distancias Ni lugares... La soledad No comparte mesa con el resto de las emociones... Lo ocupa todo... Lo inunda todo…
Era la última vez que miraba a través de la ventana, en aquel ritual de pensamientos remezclados de melancolía y deseos contenidos. Su maleta esperaba en la puerta de aquella casa, que con un silencio triste, le mostraba su último aliento, acogedor y respetuoso. Aquella casa en la que habían transcurrido los últimos años de su vida, aquella burbuja, decorada hasta en sus mínimos detalles por sus manos, aquella jaula dorada, entorno de su confortabilidad doméstica, de su engañosa seguridad, círculo protector que la había guarecido del mundo exterior, peligroso, acechante, atrayente tras su ventana, no obstante, fascinante a través de los ojos de quien le había descubierto que había vida fuera de aquellas paredes. Del muro por delante, de las piedras del muro por detrás…Mirase hacia donde mirase había piedras. Las piedras de su muralla, cuando era niña, las piedras del Rio Piedras de Coelho ,que la había hecho en su día temblar de emoción. Ella misma había sido una piedra, una montaña…fuerte, imponente, inamovible, siempre anclada a la tierra, lugar de paso de todos, admirada ,deseada como se desea lo dificil de alcanzar. Había dejado que todos la recorriesen, que reposaran sobre ella cuando estaban cansados, que conociesen la gloria de haberla conquistado, y había dejado que se alejasen de nuevo, buscando nuevos caminos. Aquel caminante tenía algo diferente que ella nunca había sabido entender, algo que había hecho remover hasta lo más profundo sus cimientos, algo que había resquebrajado tu estructura levantando en oleadas hasta la última arena de su desierto. Al principio pensó que estaba a salvo, firme y segura,y permitió complacida que el caminante arañara la superficie de su piel. No sabía ella que una pequeña fisura en una presa, siempre acaba cediendo a la fuerza del agua, cuando esta, ya imparable, se lleva, arrasando,todo por delante. El caminante se alejó un día, como todos, buscando nuevos caminos…dejando en ella un revuelo de dolor y ansiedades, de preguntas sin respuesta. Y ya jamás nada volvió a ser como antes. Y entonces comenzó a no soportar aquella ausencia de camino Aquella sucesión de indefinible servidumbre Y ansió ciegamente disolverse a través del cielo, de las nubes Mucho antes de saber lo que le esperaba, mucho antes, sabía lo que ya no quería. Y vació con tristeza sus cajones Prometiendo no encogerse con el miedo En silencio, en lo oscuro, muy despacio, Desechando comprender aquel misterio. Sus ultimos pensamientos , escritos en un papel unas horas antes , se deslizaron suavemente desde sus dedos hasta el otro lado de la puerta que acababa de cerrar tras de sí, y pensó que nadie entendería, pero no importaba y sonrió. luego echó un vistazo al muro por delante … y de nuevo… sonrió.
Llueve y el día esta oscuro, Oscuro como casi todo... como todo... Pero al menos ahora sé que mi camino Ya no volverá jamás a ser Un camino lineal... Y sé que, Antes de traspasar el umbral que me conduzca a la siguiente estancia tendré que experimentar algo imposible... experimentar, asumir, aceptar... la única razón de la parálisis está en la desesperanza ante una tarea tan enorme... Por eso... Perdida, Temerosa, Insegura, desesperada, O bien inspirada, Animosa, Generosa, compasiva, comprometida... La encrucijada es únicamente un punto de decisión... Cuando tenga la decisión... Tendré el poder.
Autora original: Antea

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